Las millones de cosas que me molestan del mundo entero, detalles más insignificantes que la mierda verdaderamente. Los días no siempre son buenos, hay veces en las que incluso llego a pisar la hoja más bonita del recorrido, qué carajo. Todas son putas. Ese mundo soy yo.
La vergüenza de la adolescencia. Siempre me creí como diferente, niña tonta. Sólo para aferrarse a algo, algo sólo. Como si alguien entendiese ésto, pero si está lleno de secretos que sólo yo podría entender. Como el palito de la z que uno con la a. Como el conocerme a mí misma después de haber inventado cosas que quería.
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