lunes, noviembre 30

Vamos, Francisca, ¿por qué siempre tan insegura; es que a caso no quieres, no es aquéllo con lo que sueñas despierta desde hace tanto tiempo. Qué a caso no te llena de alegría cuando lo logras?. Dime, Francisca, ¿por qué a veces lloras, dime, por qué no quieres crecer?. Respóndeme, ¿qué es eso que te llena de angustia cuando caminas, o quién es el malhechor que te oprime esas ansias. Es el miedo, ¡Francisca!, ¿el miedo es. Qué es lo que realmente te importa, dime, qué es?. Te conozco, Francisca, he escuchado sonar de tu boca tu común nombre, y eso me basta para asegurar que te conozco, te conozco más de lo que tú y yo creemos, ¿sabes?, porque somos la misma, porque siempre lo seremos, y tú siempre pensarás bajo el dictamen de del dichoso titubeo.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario